La ballena jorobada, conocida como 'Popa', ha realizado un sorprendente recorrido de más de 2.500 kilómetros en solo dos semanas, lo que ha llevado a los científicos a explorar nuevas posibilidades en las rutas migratorias entre la Patagonia argentina y la Antártida. Este viaje, registrado gracias a un dispositivo satelital de la Fundación Rewilding Argentina, no solo sugiere la existencia de una ruta más cercana a la costa, sino que también proporciona valiosa información sobre el comportamiento y los patrones migratorios de la especie.
'Popa' fue marcada el 13 de enero de 2026 en el Parque Provincial Patagonia Azul y comenzó su movimiento hacia el sur a fines de febrero. Su trayectoria destaca la capacidad de esta ballena de nadar casi de forma continua, sin pausar para alimentarse, lo que ha captado la atención de los investigadores. Sin embargo, existe una preocupación significativa respecto a la zona de alimentación inicial de 'Popa', situada cerca de las Islas Orcadas del Sur, un área de intensa actividad pesquera donde se extrae krill antártico, un recurso fundamental para el ecosistema marino y la alimentación de diversas especies.
Este hallazgo no solo redefine el conocimiento sobre las rutas migratorias de las ballenas, sino que también plantea preguntas urgentes sobre la necesidad de proteger sus hábitats frente a las amenazas de la sobreexplotación pesquera. La extracción excesiva de krill podría tener un impacto negativo en la cadena alimentaria y en el equilibrio ecológico del área, lo que subraya la importancia de implementar medidas de conservación eficaces que protejan tanto a las ballenas como a otros organismos que dependen de este pequeño crustáceo.