Investigadores han propuesto la construcción de una "cortina" submarina de 80 kilómetros para proteger el glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental, del derretimiento acelerado. Este glaciar es crucial, ya que contribuye aproximadamente al 4% del aumento global del nivel del mar. Si colapsara, se estima que el nivel del mar podría aumentar hasta 65 centímetros, afectando seriamente las costas del mundo.
La idea consiste en instalar una estructura flexible en el fondo del océano que limite el acceso de aguas cálidas a la base del glaciar. Se prevé que este ambicioso proyecto se desarrolle en fases, comenzando con pruebas de tecnología en Noruega antes de implementarse en la Antártida. Sin embargo, los retos son significativos, tanto por las difíciles condiciones climáticas como por el alto coste estimado, que podría oscilar entre 40.000 y 80.000 millones de dólares.
A pesar de esta propuesta, los científicos advierten que ganar tiempo con una cortina submarina no sustituye la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La mitigación de los efectos del cambio climático y la adaptación de las costas son imperativos para enfrentar el aumento del nivel del mar ya en curso.