En un contexto donde España enfrenta años de sequía y presión sobre sus recursos hídricos, Argelia toma un enfoque proactivo al construir instalaciones de desalinización. La planta de Cap Blanc, situada en Orán, es un ejemplo de esta estrategia, capaz de producir 300.000 metros cúbicos de agua potable al día, suficiente para abastecer a más de un millón de personas.
Gestionada por Algerian Desalination Company (ADC), esta planta ha sido reconocida entre las mejores a nivel global en los Global Water Awards 2026, reflejando un cambio hacia una gestión hídrica menos dependiente de las lluvias, amenazadas por el cambio climático. Aunque las plantas desalinizadoras requieren alta inversión y consumo energético, las innovaciones recientes han reducido sustancialmente los costos operativos, convirtiendo el agua del mar en un recurso renovable para el consumo humano.
Mientras tanto, España, aunque presenta instalaciones avanzadas como la desalinizadora de El Prat de Llobregat, necesita reforzar su capacidad para enfrentar condiciones climáticas extremas. La apuesta de Argelia por mejorar su infraestructura hídrica podría servir como lección para España en la gestión del agua en tiempos de sequía.