España enfrenta un gran desafío ambiental, con una cantidad significativa de emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad industrial. El Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR-España) muestra que un reducido número de instalaciones concentra una gran parte de estas emisiones, con las tres primeras en el ranking generando más CO₂ que toda la flota de turismos del país. Este ranking incluye instalaciones de refinerías, centrales térmicas, acerías y plantas cementeras, además de señalar detalles sobre su localización y emisiones. La situación se complica por la reciente reforma del sistema de comercio de derechos de emisión, que obliga a las empresas a enfrentar el costo de contaminar y plantea un panorama desafiante para la transición hacia prácticas más sostenibles.

Entre las instalaciones más contaminantes se encuentran las centrales térmicas de Endesa, que durante años fueron las principales fuentes de contaminación. Aunque algunas han cerrado, su legado impacta en el entorno. Refinerías como las de Repsol continúan ocupando un lugar destacado en este ranking, teniendo en cuenta que el refino sigue siendo el núcleo de su actividad, a pesar de los esfuerzos hacia energías más limpias. Otros sectores como el cemento y la siderurgia también están en la mira, dadas las enormes emisiones que generan, a menudo resultado de procesos químicos inevitables en su producción.

La prioridad del momento reside en hacer visible esta información y promover la acción no solo desde el punto de vista ambiental, sino también considerando las implicaciones sociales y laborales que acarrea una transición hacia modelos más sostenibles. Sin duda, la reducción de las emisiones tendrá que ser parte esencial de la agenda industrial y económica de España.