El intenso calor estival y otros fenómenos climáticos extremos, como riadas y nevadas copiosas, están generando preocupaciones sobre la integridad de las infraestructuras en España. Expertos advierten que, aunque el país está relativamente bien preparado, el mantenimiento de estas estructuras debe ser intensificado para enfrentar los nuevos desafíos que plantea el cambio climático. La reología, que estudia la deformación de materiales bajo fuerzas externas, se convierte en un concepto clave para entender el impacto en vías de tren, donde el acero puede alcanzar temperaturas significativamente más altas que el ambiente.
Las carreteras también están en riesgo, ya que las altas temperaturas pueden provocar la dilatación de las mallas de acero incorporadas en el asfalto. Aunque se reconoce que en España se construye de manera efectiva, los problemas surgen en el mantenimiento y la adaptación de infraestructuras ante fenómenos meteorológicos extremos que no se contemplaron inicialmente en su diseño. Los expertos indican que, para situaciones como fuertes nevadas o lluvias intensas, la preparación actual es insuficiente, lo que podría llevar a daños significativos si no se implementan medidas adecuadas.