En Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, se llevó a cabo una masiva manifestación convocada por la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, Ecologistas en Acción, Greenpeace y la plataforma Salvemos el Guadalquivir, en respuesta a los proyectos mineros de Los Frailes y Cobre Las Cruces que amenazan con convertir el Estuario del Guadalquivir en un foco de contaminación. Con miles de asistentes, los manifestantes denunciaron la falta de transparencia de la Junta de Andalucía y exigieron una declaración urgente de moratoria sobre los vertidos mineros.

El profesor Félix Talego alertó sobre las graves repercusiones que estos proyectos podrían tener para la salud ambiental y económica de la región, insistiendo en que "los nuevos proyectos mineros pueden terminar convirtiendo el Estuario del Guadalquivir en una cloaca". Mientras, Ecologistas en Acción presentó una denuncia sobre la autorización de los vertidos de la mina de Aznalcóllar, acusando al Gobierno andaluz de ocultar documentación técnica importante. Se prevé que estos vertidos, que incluyen más de 85.000 millones de litros de aguas contaminadas, eleve significativamente la contaminación por metales pesados en el estuario, comprometiendo la biodiversidad y los sectores pesquero y agrícola de la región.

No solo los impactos ambientales son motivo de alarma; la calidad del agua es esencial para las actividades tradicionales locales como la pesca y el turismo sostenible. Los colectivos ecologistas exigen la creación de un comité técnico-científico independiente que evalúe los peligros asociados con estos vertidos y la implementación de una moratoria minera, puesto que los estudios ya evidencian la contaminación existente en el estuario. El conflicto por los vertidos representa un punto crítico en la defensa del ecosistema del Guadalquivir y podría tener consecuencias graves si no se llevan a cabo las evaluaciones adecuadas.