Un reciente estudio del World Weather Attribution (WWA) ha revelado que el riesgo de estrés térmico durante la Copa Mundial de Fútbol masculino de 2026 ha aumentado dramáticamente en comparación con el torneo de 1994. Actualmente, se prevé que hasta el 25% de los partidos se jueguen en condiciones con un Índice de Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo (WBGT) superior a los 26 °C, un incremento notable que pone en riesgo tanto a los deportistas como a los espectadores.

Según el análisis, se estima que se podrían presentar hasta cinco partidos con condiciones que superen los 28 °C WBGT, que equivalen a aproximadamente 38 °C en calor seco o 30 °C en alta humedad. Este aumento ha sido atribuido en gran parte al incremento de la concentración de CO₂ y al calentamiento global resultante de la actividad humana. A pesar de que el sindicato FIFPro ha recomendado la posibilidad de aplazar partidos ante estas altas temperaturas, la FIFA ha establecido umbrales más altos, lo que genera serias preocupaciones sobre la seguridad y salud pública.

Además, se ha señalado que, de los 104 partidos programados, más de un tercio de ellos se llevarán a cabo en sedes sin aire acondicionado, lo que amplifica el riesgo de condiciones inseguras. Expertos como Joyce Kimutai y Friederike Otto han enfatizado que el cambio climático está afectando de forma cuantificable la celebración de eventos deportivos en verano, destacando la urgencia de una respuesta adecuada ante este fenómeno. Este marco de riesgos no solo debería ser una llamada de atención para la FIFA, sino que también resalta el profundo impacto que el cambio climático tiene en todos los aspectos de la sociedad.