Los incendios forestales han devastado 157,5 millones de hectáreas a nivel global entre enero y abril de 2026, casi el doble que el mismo periodo de 2025 y un 20 % más que el récord previo de 2020. Según datos de Our World in Data, África es la región más afectada con 85 millones de hectáreas quemadas, especialmente en países como Gambia, Senegal y Nigeria. Asia sigue con 44 millones de hectáreas perdidas, mientras que en EE. UU. y Australia las superficies quemadas han alcanzado niveles históricos debido a condiciones climáticas extremas.

El cambio climático, que se manifiesta en temperaturas récord y sequías severas, está exacerbando la situación de los incendios, lo que provoca preocupaciones acerca de un año de incendios particularmente severo. El esperado fenómeno de El Niño se suma al escenario, alterando patrones climáticos globales que podrían intensificar tanto la sequía como el riesgo de incendios en varias regiones del mundo. Este fenómeno climatológico ya ha mostrado efectos adversos, incluyendo un incremento en las temperaturas de la superficie del mar y una disminución alarmante en el hielo marino, aspectos que reflejan la crítica situación ambiental a la que nos enfrentamos.