Las estelas de condensación, que se forman a gran altura cuando los gases calientes de los aviones se mezclan con aire frío, están demostrando un impacto negativo en el calentamiento global. Aunque normalmente se piensan como un fenómeno inofensivo, la reciente investigación indica que pueden tener un efecto climático comparable al de grandes cantidades de dióxido de carbono. Una posible solución radica en la modificación de las rutas aéreas, algo que podría implementar las aerolíneas con relativa facilidad, evitando así las áreas donde estas estelas persisten y se agrupan.

El estudio revela que, si no se toman medidas, la contribución de estas estelas al calentamiento podría ser superior a la del CO₂ en la aviación para el año 2050. La modificación de la altitud de vuelo podría representar una estrategia efectiva para limitar su formación, de manera que las aerolíneas no sólo se concentren en reducir las emisiones de CO₂, sino también en gestionar estos efectos secundarios. Además, esta medida requiere de una mejor previsión meteorológica para anticipar dónde se crearán estas estelas, lo que podría ser crucial para la implementación efectiva de las nuevas rutas, todo ello mientras se coordinan esfuerzos entre aerolíneas, controladores aéreos y meteorólogos.