Instituciones de España y Portugal han impulsado el Corredor Ibérico Hispanoluso, un proyecto destinado a unir áreas de alto valor natural mediante la restauración de hábitats y la dinamización de espacios. Este corredor biológico abarca ecosistemas como la Dehesa de Azaba y el Parque Natural de Arribes del Duero. Financiado con 1,5 millones de euros de fondos europeos Interreg III desde 2023, se centra en la rehabilitación de hábitats como robledales y matorrales, así como en fomentar el ecoturismo y los productos locales.
Las especies monitorizadas incluyen la cigüeña negra y el lince ibérico, con esfuerzos en mejorar sus hábitats a través de la creación de refugios y puntos de agua. También se busca establecer una 'Ruta Escénica' entre los ríos Tajo y Duero que promoverá el turismo sostenible y el desarrollo socioeconómico de la población local. Este proyecto fue destacado en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN 2025 como un modelo de cooperación internacional y soluciones basadas en la naturaleza.