Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Acadia y la Universidad de British Columbia ha demostrado que la psilocibina reduce la agresividad en el pez anfibio de manglar rivulus (Kryptolebias marmoratus) sin eliminar sus interacciones sociales. Publicado en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, el estudio indica que este compuesto, presente en ciertos hongos alucinógenos, actúa selectivamente sobre comportamientos agresivos intensos en estos peces, disminuyendo ataques y movimientos relacionados con el conflicto.

Durante el experimento, se observó que los peces tratados con psilocibina mostraron una reducción significativa en las conductas agresivas, manteniendo, sin embargo, sus comportamientos sociales menos intensos. Esto sugiere que la psilocibina podría modular la agresividad sin interferir con las relaciones sociales básicas. Los investigadores enfatizan que, aunque estos resultados son prometedores para la comprensión del comportamiento social en vertebrados, no son aplicables directamente a los humanos sin más investigaciones sobre el efecto a largo plazo y otros factores.

El modelo experimental utilizado facilitó el análisis de los efectos de la psilocibina sin interferencias genéticas, dado que muchos de los peces presentan una autofecundación que asegura la homogeneidad genética. De esta manera, el estudio destaca no solo las potenciales aplicaciones del compuesto, sino también las complejidades del comportamiento animal en función de ciertos tratamientos químicos.