Un tiburón de Groenlandia, que podría tener hasta 399 años, ha sido identificado por científicos, lo que ha generado tanto asombro como preocupación por el estado de los océanos. Esta especie, capaz de sobrevivir en aguas frías y profundas del Atlántico Norte y del océano Ártico, muestra un crecimiento extremadamente lento, alcanzando madurez sexual a los 156 años. Con esta longevidad, el tiburón se enfrenta a impactos humanos como la pesca excesiva y el calentamiento global, que amenazan su población.

El estudio que reveló esta extraordinaria edad se basó en dataciones mediante radiocarbono en el núcleo del cristalino del ojo de varios ejemplares. A pesar de que el tiburón de Groenlandia se considera el vertebrado más longevo conocido, los riesgos crecientes como la captura incidental en la pesca hacen que su futuro en los océanos sea incierto. Además, el Ártico está calentándose más rápidamente que otras regiones, lo que podría alterar su hábitat y afectar su supervivencia a largo plazo.

Este tiburón no solo es un récord de longevidad, sino también un testimonio invaluable de la salud del océano. Nuevas investigaciones sobre su biología están en marcha, reflejando la urgente necesidad de proteger su hábitat y garantizar la sostenibilidad de las especies marinas frente a la presión humana y los cambios climáticos.