La reciente aprobación de una macrogranja de gallinas en Turmiel, con capacidad para albergar 64.000 aves, ha provocado una ola de protestas entre los residentes y grupos ecologistas en Guadalajara. El proyecto se ubica en un entorno protegido de la Red Natura 2000, lo que ha suscitado preocupaciones sobre su impacto en la biodiversidad local y la calidad del medio ambiente. Ecologistas en Acción ha denunciado que el Ayuntamiento de Maranchón ha ignorado el fuerte rechazo de los habitantes, quienes han manifestado su oposición mediante movilizaciones y firmas.
Además de generar ruido social, estos grupos advierten que la instalación de la macrogranja aumenta la presión sobre ecosistemas sensibles y afecta a especies amenazadas como la alondra ricotí. Se cuestiona si los cinco proyectos avícolas en la misma área han sido divididos deliberadamente para eludir un análisis ambiental exhaustivo. La combinación de estas instalaciones podría resultar en un alto impacto acumulativo, alterando la calidad del aire y la gestión de recursos hídricos en una región ya comprometida por la despoblación y la explotación industrial.