La Comisión Europea está explorando la posibilidad de flexibilizar las normativas ambientales de la UE, buscando aportar estabilidad a la industria ante un entorno global inestable. Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente, argumenta que se requiere un enfoque ágil debido a las múltiples crisis enfrentadas, incluyendo la pandemia de COVID-19 y conflictos internacionales. En este marco, se han iniciado consultas sobre la adaptación de las Directivas de Aves y Hábitats frente a los desafíos actuales de la biodiversidad. A pesar de estas revisiones, Roswall enfatiza que no se tiene intención de disminuir la protección ambiental, especialmente en asuntos críticos como la contaminación por PFAS.

Por otro lado, las autoridades de Canarias han solicitado a Bruselas flexibilidad en las tasas al CO2 para sus puertos, argumentando que el sistema europeo ETS podría perjudicar la competitividad marítima del archipiélago. Se teme que las nuevas normativas puedan desviar el tráfico marítimo hacia puertos en el norte de África, lo que incrementaría los costos logísticos. Canarias, donde aproximadamente el 85% de los productos consumidos son importados por vía marítima, busca asegurar su abastecimiento y conectar su economía con el resto de Europa. La revisión del ETS, prevista para julio, es especialmente crítica para estas regiones ultraperiféricas, que también cuentan con el apoyo de territorios de Francia y Portugal con problemáticas similares.