La propuesta de una macroplanta de biogás en Belmonte de Tajo y Villarejo ha suscitado un fuerte rechazo entre los residentes, quienes temen sus consecuencias ambientales y de salud. Impulsada por AGR Biogás, la instalación planea procesar 140.000 toneladas de residuos orgánicos al año, lo que ha motivado la creación de la plataforma Stop Biogás Belmonte de Tajo para canalizar las preocupaciones de los ciudadanos. Los críticos advierten sobre el aumento de emisiones, tráfico pesado y riesgos para acuíferos, en una zona de alta sensibilidad agrícola.

El Ayuntamiento de Belmonte de Tajo también ha expresado su desacuerdo con el proyecto, apoyando las iniciativas ciudadanas y evidenciando una resistencia institucional que se suma a la creciente oposición a propuestas de biogás en zonas rurales de España. Casos recientes, como el de la planta de biogás en Miajadas, consolidan esta tendencia de rechazo ante proyectos que amenazan la calidad de vida y el uso del territorio. Asimismo, en Castilla y León, más de 20 localidades han comenzado campañas contra el biometano, reflejando una movilización ciudadana que replica el descontento en otras áreas rurales.

Recientemente, la expansión de macroplantas de biometano en Castilla-La Mancha ha provocado una serie de protestas similares. Colectivos de toda la región evidencian la falta de planificación, transparencia y participación en la toma de decisiones, con un impacto negativo proyectado para el medioambiente y la salud rural. Este contexto ha impulsado la creación de un grupo de trabajo entre asociaciones para coordinar una respuesta colectiva y abogar por un diálogo con las administraciones, con la esperanza de que se puedan establecer normativas que garanticen el respeto al entorno y la salud pública en futuros desarrollos energéticos.