La Junta de Castilla y León ha aprobado la construcción de una planta de biometano en La Antigua, León, que procesará hasta 60.000 toneladas anuales de residuos orgánicos. Este importante proyecto forma parte de la estrategia de la Junta para impulsar las energías renovables y reducir la huella de carbono. La planta tiene la capacidad de generar más de 4,15 millones de metros cúbicos de biometano al año, pero ha generado una gran inquietud entre la población local debido a preocupaciones sobre olores, ruido y el impacto en la fauna y el paisaje de la zona.
A pesar de haber obtenido la Declaración de Impacto Ambiental favorable, el proyecto enfrenta un férreo escrutinio y se han impuesto diversas condiciones para mitigar su impacto. Se realizarán estudios olfatométricos y se implementarán sistemas avanzados de desodorización, además de controles periódicos de emisiones y calidad del agua. La planta se ubicará en un área de gran importancia para aves esteparias, lo que requerirá restricciones en el tránsito y actividades durante el desarrollo del proyecto.
Los promotores han argumentado que la instalación tendrá en cuenta estos aspectos al estar situada a más de 2 kilómetros de núcleos habitados y usar tecnologías para minimizar las molestias. Sin embargo, el futuro del proyecto dependerá de la obtención de permisos adicionales y debe ser ejecutado en un plazo máximo de cuatro años para mantener su validez.