La central nuclear de Almaraz es objeto de un nuevo análisis crítico tras la presentación del informe "Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz", elaborado por Greenpeace. Este estudio cuestiona la viabilidad de extender la vida útil de la planta, argumentando que hacerlo podría representar un coste de más de 3.800 millones de euros y un incremento de hasta 12,3 millones de toneladas de CO2 equivalente entre 2026 y 2033.
El informe destaca que la prolongación de Almaraz, la planta más antigua del parque nuclear español, simboliza un modelo energético obsoleto y plantea que su cierre permitiría un avance hacia un sistema más flexible basado en energías renovables. Los investigadores critican que la energía nuclear no solo es costosa, sino que también limita la producción de energías limpias, obstaculizando la descarbonización necesaria para enfrentar la crisis climática. Greenpeace concluye que la transición energética debe centrarse en fuentes limpias y almacenamiento, en lugar de depender de infraestructuras nucleares desfasadas.