Las comunidades energéticas continúan creciendo en España, consolidándose como un factor clave en la transición hacia un modelo energético más sostenible y participativo. Según el III Informe de Indicadores de Comunidades Energéticas, en 2025 hay registradas 837 iniciativas, lo que representa un aumento de 182 con respecto al año anterior. Esta expansión no solo se traduce en beneficios económicos para los ciudadanos, sino que también promueve la cohesión social y la lucha contra la pobreza energética.

Un ejemplo notable es el proyecto en San Esteban del Valle, un municipio en Ávila con solo 735 habitantes que ha conseguido reducir las facturas eléctricas en hasta un 70% mediante una instalación fotovoltaica compartida. Esta iniciativa resalta cómo las comunidades energéticas pueden mejorar la competitividad local y contribuir a la independencia energética en zonas rurales, además de combatir la despoblación.

Por su parte, Navarra ha dado un paso crucial al eliminar trabas administrativas para impulsar el autoconsumo colectivo, apoyada por una resolución unánime del Parlamento foral. Navarra lidera España en el número de comunidades energéticas por habitante, con 84 comunidades constituidas y más de 4.800 participantes. La simplificación de procesos administrativos está diseñada para acelerar el desarrollo de proyectos compartidos, facilitando a más ciudadanos el acceso a energía renovable y participativa. Esto no solo tiene implicaciones económicas, sino que también es un avance significativo en la democratización del suministro energético, ayudando a reducir la huella de carbono de la región.