El 23 de mayo se celebra el Día Mundial de la Tortuga, una jornada dedicada a concienciar sobre la protección de estos reptiles, que están en peligro por múltiples amenazas derivadas de la actividad humana. Las tortugas, con una historia de más de 200 millones de años, se enfrentan a la contaminación, especialmente por plásticos, la urbanización costera y la caza furtiva, lo que ha llevado a que más de la mitad de sus especies estén amenazadas.

Además de su longevidad, algunas tortugas desempeñan funciones ecológicas vitales, como el control de las poblaciones de medusas y el mantenimiento de praderas marinas. Su salud es un indicador clave de la calidad ambiental de los océanos, lo que subraya la urgencia de implementar medidas de conservación. Para ayudar a su supervivencia, se destaca la necesidad de reducir el uso de plásticos, participar en proyectos de limpieza de costas y evitar el comercio ilegal de estas especies.

Esta celebración busca crear conciencia sobre la relación entre la protección de las tortugas y la salud general de los ecosistemas acuáticos, resaltando la necesidad de acciones colectivas para enfrentar los desafíos que amenazan su existencia.