Un estudio internacional liderado por la Universidad de Colorado Boulder revela que una extensa área del Océano Índico, frente a la costa suroeste de Australia, está experimentando una notable disminución de salinidad. En las últimas seis décadas, la superficie dominada por aguas saladas ha disminuido aproximadamente un 30%. Este fenómeno se debe a un aumento significativo del agua dulce procedente de la región tropical del Indo-Pacífico, donde las lluvias son frecuentes. De acuerdo con el análisis, el agua dulce en el Índico sur aumenta en un 6.5% por década, impulsada por cambios en los patrones de viento y corrientes generados por el calentamiento global.
La reducción de sal en el océano provoca que el agua menos salada y menos densa se mantenga en la superficie, lo que podría modificar la estratificación y la mezcla de aguas. Esto podría impactar negativamente en el plancton y en las praderas marinas, afectando la base de la cadena alimentaria. Los investigadores advierten que esta alteración en la salinidad podría tener consecuencias para la relación entre el océano y la atmósfera, alterando sistemas de circulación que regulan el clima global. Se trata de un cambio que podría repercutir no solo en la biodiversidad local, sino también en patrones climáticos de regiones distantes, como Europa.