La reapertura de las minas de Los Frailes en Aznalcóllar ha generado una gran protesta en Sevilla, liderada por Greenpeace. Activistas desplegaron pancartas de más de 300 metros cuadrados en el puente de la Barqueta para transmitir su mensaje: «Aznalcóllar, otra vez no». Esta acción coincide con la celebración de la Copa del Mundo de Remo y busca crear conciencia sobre los efectos potenciales de los vertidos mineros en el Guadalquivir y el entorno de Doñana.
Greenpeace advirtió que la reapertura de la mina implicaría el vertido de más de 117.000 millones de litros de aguas contaminadas, que podrían incluir metales pesados como arsénico y mercurio. Estos vertidos amenazan la diversidad biológica y podrían afectar a ecosistemas ya frágiles, como la Zona de Especial Conservación Bajo Guadalquivir. La organización ecologista reclama una evaluación científica independiente del impacto acumulativo antes de continuar con los proyectos mineros, instando a las autoridades a considerar el principio de precaución en la gestión de estos recursos naturales.