El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado en el Boletín Oficial del Estado un contrato de más de 330.000 euros para el suministro de gasóleo para calefacción durante un año. Este anuncio resulta sorprendente ya que el ministerio promueve las energías renovables y la reducción de combustibles fósiles. El gasóleo a adquirir será de clase C, con bajo contenido en azufre, aunque su utilización sigue generando emisiones de CO₂ y otros contaminantes.

Un edificio que utilice 10.000 litros de gasóleo podría emitir aproximadamente 29 toneladas de CO₂ equivalente. A pesar de que el uso de combustible con menor contenido de azufre puede mejorar la calidad del aire, no convierte esta fuente de energía en limpia. Alternativas más sostenibles, como las bombas de calor eléctricas o el gas natural, podrían reducir la huella de carbono, pero el ministerio ha decidido continuar utilizando gasóleo al menos durante otro año. Esta situación plantea dudas sobre la eficacia de las políticas de descarbonización del gobierno.