Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla subraya la importancia del arbolado urbano, especialmente de los naranjos, en la regulación del clima urbano durante condiciones extremas de calor. Según este análisis, en Sevilla, estos árboles pueden reducir la temperatura del pavimento hasta en 12 grados centígrados, lo cual, a su vez, disminuye la reemisión de calor hacia las personas y el estrés térmico que sigue a la puesta de sol.

El estudio, dirigido por el profesor Miguel Ángel Campano Laborda, no solo resalta el valor estético y tradicional de los naranjos, presentes desde hace siglos en la ciudad, sino también su impacto positivo en la calidad del aire al absorber contaminantes y mantener la biodiversidad urbana. Sin embargo, el trabajo alerta sobre la necesidad de gestionar el arbolado con criterios botánicos y ecológicos, para prevenir un incremento de alergias respiratorias en la población más sensible. Los naranjos también realizan funciones de regulación microclimática a través de la evapotranspiración, lo que resulta esencial para contrarrestar el efecto de isla de calor que afecta a muchas ciudades.