La creciente destrucción de nidos de aves en las ciudades españolas se ha convertido en una amenaza significativa para la biodiversidad urbana. Este problema afecta en particular a especies migratorias que regresan cada primavera para reproducirse en entornos urbanos, siendo los vencejos, golondrinas y aviones comunes algunas de las más perjudicadas. Organizaciones ecologistas advierten que las obras de rehabilitación de edificios y el sellado de huecos están llevando a la desaparición de colonias enteras, lo que además de vulnerar la legislación ambiental europea y española, reduce los beneficios ecosistémicos, como el control natural de insectos.
Las reformas en fachadas y las obras de aislamiento térmico están bloqueando los refugios que estas aves utilizan para criar, lo que lleva a un drástico descenso de su población. La eliminación de estos espacios afecta no solo a la avifauna, sino que también disminuye el control biológico de plagas, aumentando así el riesgo de proliferación de insectos en las ciudades. Para abordar esta problemática, especialistas destacan la necesidad de integrar la protección de la fauna silvestre en las políticas urbanísticas, así como la implementación de soluciones prácticas que permitan la convivencia entre la infraestructura urbana y la biodiversidad, como la instalación de nidos artificiales y la programación de obras fuera de la temporada reproductiva.