En la actualidad, los embalses en España alcanzan el 83,7% de su capacidad, lo que equivale a 46.915 hectómetros cúbicos de agua. Este incremento, que representa una elevación de 88 hectómetros cúbicos respecto a la semana anterior, se debe principalmente a un invierno con lluvias sustanciales, aunque en las últimas semanas las precipitaciones han sido limitadas. Las cuencas del Cantábrico Oriental y Guadalete-Barbate lideran la recuperación, alcanzando cifras de 94,5% y 90,7%, respectivamente, mientras que el Miño-Sil está al 88% y las cuencas internas del País Vasco llegan al 100%.
A pesar de estos niveles récord, se manifiestan preocupantes desigualdades en la distribución del agua. La cuenca del Segura destaca como la más deficitaria, con solo 56,6% de su capacidad, seguida por el Júcar y la Mediterránea Andaluza que se encuentran al 68,1% y 76,7%, respectivamente. Jorge Rodríguez-Chueca, experto de la Universidad Politécnica de Madrid, advierte que, a pesar de los niveles actuales, es esencial una gestión hídrica anticipativa para evitar crisis futuras. La falta de lluvias prolongadas puede generar sequía, por lo que es vital distinguir entre sequía meteorológica e hidrológica y mantener un uso sostenible del agua.