En un giro inesperado, biólogos de la Universidad La Trobe han registrado más de 500 tortugas de agua dulce en los lagos artificiales del Parque Natural Imperial Lakes, en Broken Hill, Australia. Este descubrimiento se produce tras un periodo crítico de sequía, donde el lago oriental estuvo a punto de secarse. Gracias a una campaña de recaudación, se logró comprar agua que permitió la supervivencia de la fauna local hasta que las lluvias llegaron a finales de febrero.
Entre las especies encontradas se incluyen tortugas de cuello largo oriental, cuello corto oriental y caparazón ancho, contraviniendo las expectativas de los investigadores. Wesley Smith, un miembro del equipo, señala la curiosidad de este hallazgo en una región tan árida, sugiriendo que las tortugas podrían haber llegado por inundaciones o haber permanecido en el área durante miles de años. Este fenómeno subraya la importancia de los hábitats artificiales como refugios potenciales, aunque no deben sustituir a los ecosistemas naturales.
Los investigadores enfatizan la necesidad de seguir estudiando esta población para entender su origen y determinar si su actual abundancia se mantendrá en el futuro, especialmente en un contexto de cambio climático y sequías recurrentes. Aunque es un buen indicio de supervivencia, debe considerarse como un recordatorio de la fragilidad de estos ecosistemas.