A puertas del inicio de la campaña de incendios forestales, Eduardo Tolosana, decano del Colegio de Ingenieros de Montes, ha expresado su preocupación por la posibilidad de que el verano de 2026 sea aún más grave que el de 2025, que ya registró las peores cifras de incendios en tres décadas, con más de 354.000 hectáreas devastadas. Este aumento en el riesgo se debe a la acumulación de biomasa tras las copiosas lluvias invernales y la llegada de intensas olas de calor. Tolosana enfatiza la urgencia de implementar medidas preventivas efectivas y ha propuesto incrementar la inversión en gestión forestal a al menos 1.000 millones de euros, actualmente insuficiente al representar solo el 0,4% del gasto público.

Mientras tanto, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha tomado la iniciativa de desplegar una red de refugios climáticos, buscando mitigar los efectos del calor extremo, que se ha vuelto una realidad constante. En 2026, esta red cuenta con 319 espacios, un aumento del 31% respecto al año anterior, garantizando que el 86,7% de la población tenga acceso a un refugio a menos de diez minutos de su casa. Esta estrategia incluye bibliotecas, centros cívicos, parques y nuevos microrrefugios en comercios locales, mostrando una proactiva adaptación a los efectos del cambio climático, especialmente en un área tan vulnerable como Barcelona, donde las temperaturas extremas se han incrementado significativamente. Así, la respuesta a los incendios y al calor extremo se vuelve crucial en la agenda de sostenibilidad y resiliencia urbana.