Marruecos ha comenzado a abordar la sequía como una prioridad nacional, desarrollando una ambiciosa estrategia hidráulica que incluye la construcción de 16 presas con una capacidad total de almacenamiento de 5.037 millones de metros cúbicos. Este proyecto, financiado con unos 29.530 millones de dirhams, busca mejorar la capacidad de almacenamiento de agua, vital para mitigar los efectos de la sequía en la agricultura y la ganadería.
El plan también incluye la creación de una red de trasvases conocida como la 'autopista del agua', que facilitará el movimiento del agua desde regiones con exceso hacia aquellas que enfrentan escasez. Además, Marruecos pretende aumentar su producción de agua desalinizada, buscando cubrir el 60% de las necesidades de agua potable para 2030, en respuesta al cambio climático y a los ciclos de sequía extrema. A pesar de haber registrado recientemente un año de lluvias abundantes, el país se prepara para un futuro que podría incluir tanto sequías prolongadas como inundaciones repentinas.