Marruecos ha priorizado la lucha contra la sequía mediante un enfoque integral que incluye la construcción de 16 presas, con capacidad total de 5.037 millones de metros cúbicos, y el desarrollo de una "autopista del agua" para trasladar recursos hídricos entre regiones. Esta inversión, de aproximadamente 29.530 millones de dirhams, busca aumentar la capacidad de almacenamiento de agua, un aspecto esencial para la agricultura y la ganadería en el país.

Recientemente, el gobierno marroquí ha anunciado la construcción de la mayor planta desalinizadora de África en Casablanca, un proyecto clave con capacidad de producción de 300 millones de metros cúbicos de agua al año. Gracias a una colaboración con España, que incluye un respaldo financiero de 340 millones de euros, esta infraestructura asegurará el suministro de agua potable a más de 7,5 millones de habitantes en las regiones de Casablanca, Settat y Berrechid. Además, la planta funcionará completamente con energía eólica, contribuyendo así a la sostenibilidad del proyecto. Estos esfuerzos forman parte de la estrategia a largo plazo de Marruecos para enfrentar los efectos del cambio climático y reducir su dependencia de las lluvias para el abastecimiento de agua potable.