La puesta en marcha de 17 medidas de economía circular en la Unión Europea (UE) podría mitigar el impacto de la región en el cambio climático, logrando una reducción estimada del 22% en las emisiones de CO2, equivalente a casi 1.000 millones de toneladas. Este hallazgo se encuentra en un informe reciente de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), que también destaca una disminución del 19% en la huella de biodiversidad y del 25% en la contaminación atmosférica. Para cumplir con estos objetivos, sería necesario incrementar la inversión en sostenibilidad en aproximadamente 82.000 millones de euros anuales hasta 2040, lo que representa un aumento del 68% respecto a los gastos actuales.

El informe subraya que la mayor circularidad en sectores como la vivienda, la alimentación y la movilidad no solo contribuiría a los objetivos ambientales de la UE, sino que también mejoraría la seguridad del suministro al reducir la dependencia de materias primas importadas. Se indica que dos tercios de los beneficios climáticos y en contaminación se producirían dentro de la UE, mientras que el tercio restante se generaría fuera de ella. Además, el informe señala que la rapidez en la implementación de estas medidas es crucial; un alto nivel de ambición podría generar beneficios ambientales y climáticos un 80% superiores a aquellos derivados de un nivel de ambición medio.