La presencia del oso pardo en las cercanías de Oviedo se está volviendo cada vez más habitual, especialmente en los bosques que rodean la capital asturiana. El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha registrado al menos tres ejemplares en los últimos meses, gracias a su seguimiento mediante cámaras de fototrampeo. Los expertos advierten que el incremento de la actividad apícola y la proliferación de colmenas en los entornos forestales están cambiando los hábitos de estos grandes mamíferos, que ahora encuentran una fuente de alimento más accesible en las colmenas.
A pesar de que la presencia de osos en áreas cercanas a núcleos urbanos como Oviedo podría resultar preocupante, los expertos aseguran que no representan un peligro para la población, ya que suelen evitar el contacto humano y son principalmente nocturnos. Sin embargo, este aumento en la población también implica retos como la necesidad de implementar medidas de prevención para minimizar los conflictos entre osos y actividades humanas, particularmente en la apicultura. La instalación de cierres de protección y la rápida intervención en colmenares dañados son algunas de las soluciones propuestas para la convivencia entre la biodiversidad y la actividad económica rural.