Una investigación liderada por la Universidad de Nuevo México ha revelado que la cola de caballo lisa (Equisetum laevigatum) puede alterar la huella química del agua que contiene, de modo que sus características parecen fuera del rango normal terrestre. Este hallazgo es relevante para los científicos, pues las huellas del agua son utilizadas para determinar la procedencia, la evaporación y las condiciones climáticas pasadas. Los investigadores notaron que la modificación del agua se produce a lo largo del tallo, donde los isótopos de oxígeno cambian significativamente a medida que el agua asciende desde la base hasta la punta de la planta.

El estudio destaca la capacidad de la cola de caballo para actuar como una especie de torre de destilación natural, con el proceso de evaporación provocando una riqueza en isótopos que podría recordar señales encontradas en meteoritos. Esto lleva a la posibilidad de que hallazgos fósiles podrían estar ofreciendo interpretaciones erróneas sobre la humedad de ambientes antiguos. Conociendo estas adaptaciones, los paleoclimatólogos pueden reconceptualizar la historia climática de la Tierra, especialmente crucial en un contexto de cambio climático y sequías cada vez más frecuentes.