La valorización energética se presenta como una alternativa sostenible a los vertederos en España, convirtiendo residuos no reciclables en energía. Este proceso, que puede generar energía térmica suficiente para abastecer comunidades enteras, produce un 250 % menos de gases de efecto invernadero en comparación con los vertederos. A pesar de su eficiencia y beneficios, la existencia de solo once plantas de valorización en el país contrasta con otras naciones europeas como Francia e Italia, que cuentan con muchas más. El desarrollo de esta tecnología se ve obstaculizado por regulaciones europeas y una cultura arraigada que favorece el uso de vertederos desde tiempos antiguos.

Expertos en el área plantean que, aunque esta técnica no sustituye al reciclaje, es vital para lidiar con la generación de residuos en crecimiento y para abordar problemas sanitarios, como se evidencia durante la pandemia de COVID-19. La valorización energética también se presenta como un generador de empleo y una industria que promueve la innovación y mejora continua en la gestión de residuos.