Un estudio internacional liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha establecido la importancia de identificar "refugios climáticos marinos". Estas áreas, que amortiguan los efectos del cambio climático, son esenciales para una conservación efectiva de los ecosistemas oceánicos. En el análisis, realizado por la investigadora Marina Sanz-Martín y publicado en "Trends in Ecology and Evolution", se revisaron 798 estudios entre 2021 y 2026, clasificando diferentes métodos para localizar estos refugios.
Los investigadores puntualizan que la protección de estos entornos es fundamental para garantizar la resiliencia del océano frente a serias amenazas ambientales. Sin embargo, han detectado una concentración geográfica de investigaciones en el Atlántico y el Pacífico Norte, descuidando áreas cruciales como la alta mar y el océano profundo. Este desbalance, junto con un predominio en la investigación de corales y peces, resalta la necesidad de estudiar mejor ecosistemas menos representados como las praderas marinas y los manglares. La investigación sugiere que incluir estos refugios en la planificación marina puede mejorar las estrategias de conservación necesarias en un clima en constante cambio.