La Unión Europea ha iniciado un proyecto piloto que incluirá en España la implementación de contenedores inteligentes para el reciclaje de ropa usada. Estos dispositivos analizarán cada prenda depositada para determinar si puede ser reutilizada o reciclada, buscando abordar el problema de los millones de toneladas de residuos textiles que se generan anualmente. En 2022, la UE produjo 6,94 millones de toneladas de residuos textiles, de los cuales solo se recogieron 4,4 kilos de forma selectiva por persona.
El modelo de fast fashion es criticado por Greenpeace, ya que fomenta la producción de ropa de baja calidad y difícil reciclaje. La organización advierte que la percepción de que el reciclaje de ropa puede resolver el problema es engañosa, ya que muchas prendas son exportadas a países en desarrollo, donde se generan problemas ambientales y sociales significativos. Además, se destaca la necesidad de medidas más contundentes, como la responsabilidad ampliada del productor, que obligaría a las empresas a hacerse cargo de los residuos textiles generados por su producción. La Ley de la UE estipula que las empresas deben asumir la financiación de la recolección y reciclaje de estos productos, lo que podría incentivar cambios hacia prendas más duraderas.