El agua regenerada se presenta como una herramienta crucial para mitigar los efectos de la sequía en España, especialmente en regiones afectadas por la escasez hídrica. Investigaciones realizadas en la comarca de Axarquía, Málaga, indican que su uso debe combinarse con un rigor científico y una planificación adecuada para evitar impactos negativos en el medio ambiente y la productividad agrícola. Los expertos subrayan la necesidad de encontrar la proporción óptima de agua regenerada que complemente a otras fuentes de agua, como la de pozo y desaladas.

El estudio destaca que, a pesar de que se han detectado variaciones en la salinidad y nitratos de las aguas subterráneas, el agua regenerada también aporta nutrientes beneficiosos para ciertos cultivos. En un contexto de cambio climático donde la frecuencia de sequías es cada vez mayor, la diversificación de recursos hídricos, sumando la desalación y una gestión sostenible, es esencial para garantizar la seguridad alimentaria. La clave radica en una gestión equilibrada que no solo contemple el uso del agua regenerada, sino que lo combine con otras estrategias hídricas para asegurar un futuro sostenible.