Investigadores de la Aarhus University han documentado que los calderones comunes (Globicephala melas) intentan 'gritar' para ser escuchados en el bullicio generado por las más de 60,000 embarcaciones que cruzan el Estrecho de Gibraltar cada año. Esta inquietante situación se agrava dado que la población de estas cetáceos enfrenta un grave riesgo de extinción, con apenas 250 individuos en la actualidad. El estudio, presentado en el Journal of Experimental Biology, incluye el seguimiento de 23 calderones a los que se les instalaron dispositivos de registro de sonido y movimiento. Los hallazgos indican que, con el incremento del ruido de fondo, los calderones tratan de elevar el volumen de sus llamadas, lo cual resulta complicado ya que sus vocalizaciones de baja frecuencia, cruciales para reencontrarse y comunicarse, son las más afectadas.
Por su parte, el aumento del tráfico marítimo global ha intensificado la contaminación acústica en los océanos, obligando a varios cetáceos a modificar su lenguaje para mantener la comunicación y coordinación grupal. Sin embargo, esta adaptación tiene límites, lo que afecta gravemente funciones esenciales como la orientación y la búsqueda de alimento. Los expertos advierten que el ruido marítimo puede inducir problemas de coordinación social y cambios en las rutas migratorias, así como dificultades en la reproducción y crianza, amenazando aún más la supervivencia de estas especies ya vulnerables. Es imperativo implementar medidas que reduzcan el ruido en estas zonas críticas, favoreciendo una convivencia más equilibrada entre la vida marina y la creciente actividad humana.