Un reciente estudio del Instituto de Economía Climática indica que la clase media francesa está comenzando a adoptar la transición energética como una alternativa accesible. Este cambio se debe al aumento de los precios de los combustibles fósiles y a la disminución en el coste de vehículos eléctricos de segunda mano, lo que hace que las soluciones de baja emisión de carbono en sectores como la vivienda y la movilidad sean más atractivas.

Los precios de las energías limpias han disminuido significativamente, con una reducción del 30% en la tecnología solar doméstica y en bombas de calor en los últimos cinco años. Esto, junto con la caída de precios de las baterías, hace que adquirir un coche eléctrico usado sea comparable al coste de un vehículo diésel de similar antigüedad. Según el informe, el ahorro en combustible y mantenimiento permite recuperar la inversión inicial en un plazo inferior a cuatro años para un hogar medio.