Durante el reciente Consejo informal de Energía de la UE en Nicosia, la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, enfatizó la necesidad urgente de que la Unión Europea adopte una postura más rápida y ambiciosa frente a la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Próximo. Aagesen subrayó que la autonomía, seguridad y competitividad de la industria europea deben fundamentarse en la utilización de recursos propios; lo que implica acelerar la electrificación de la economía, aumentar la inversión en energías renovables y reforzar las redes eléctricas.
España propuso la creación de nuevos fondos europeos para facilitar la financiación de proyectos relacionados con la electrificación y las energías renovables. También abogó por un enfoque coordinado que contemple la posibilidad de gravar los beneficios extraordinarios de algunas empresas energéticas, para equilibrar el impacto en consumidores e industrias. Aagesen recordó que el objetivo de España es alcanzar 22,5 gigavatios de almacenamiento energético para 2030, lo que potenciará la integración de fuentes renovables.
Desde 2018, España ha experimentado un crecimiento del 150% en la capacidad instalada de energía eólica y solar, lo que ha permitido reducir la dependencia del gas en la fijación de precios de electricidad, pasando del 75% en 2018 a menos del 10% en 2026. Esta transformación ha posicionado a España como un líder en la transición energética en el continente europeo, ofreciendo precios más competitivos para ciudadanos y empresas. Aagesen también destacó la estrategia de España, que abarca un mix energético cada vez más renovable, fortaleciendo su posición en el contexto geopolítico actual.