Murat Kurum, presidente de la COP31 y ministro turco de Medio Ambiente, ha subrayado la importancia de centrar la agenda de la próxima cumbre del clima en la creación de ciudades resilientes. Este enfoque cobra relevancia, sobre todo tras el devastador terremoto de 2023 en Turquía, que ha dejado numerosas viviendas afectadas. En este contexto, la Declaración de Hatay, firmada junto a Anacláudia Rossbach de ONU Hábitat, establece la transición hacia urbes más sostenibles y centradas en las personas como una prioridad global.

Además, Kurum ha hecho un llamamiento a intensificar la electrificación de la economía en todos los procesos productivos. Actualmente, solo el 20% del consumo final de energía proviene de electricidad, un porcentaje que se necesita aumentar significativamente para cumplir con los objetivos climáticos establecidos internacionalmente. Durante la Reunión Ministerial sobre Clima de Copenhague, enfatizó que diversificar las fuentes de energía y avanzar en la transición energética son aspectos cruciales en un momento marcado por la crisis energética, exacerbada por el aumento de los precios de los combustibles fósiles. La reconstrucción de Hatay ya incluye criterios de sostenibilidad, destacando la instalación de placas solares en edificios públicos como parte de un esfuerzo hacia un futuro urbano más resiliente y ecológico.

A medida que el mundo se enfrenta al calentamiento global, Kurum instó a la comunidad internacional a acelerar esta transición energética. Según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, es esencial duplicar la proporción de electricidad utilizada en el suministro global para 2050. Esta declaración reafirma que la electrificación es clave no sólo para la descarbonización sino también para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y transformar los procesos cotidianos en un uso más sostenible de la energía.