La investigación presentada por Cajamar en Madrid alerta sobre el aumento de incendios forestales de alta intensidad en España, a pesar de que se ha observado una reducción en el número total de fuegos. La acumulación de biomasa y el abandono de las actividades rurales favorecen esta situación. El estudio destaca que, en el periodo entre 2006 y 2025, la superficie afectada por incendios ha ido en incremento, lo que es preocupante dado que más de 300.000 hectáreas ardieron simultáneamente en agosto del año pasado.

Expertos como Mercedes Guijarro advierten que la gestión de los recursos forestales es crucial para garantizar la sostenibilidad ambiental. Proponen una serie de medidas de intervención activa, tales como el control del combustible forestal y el pastoreo controlado, para evitar un aumento futuro en los incendios. Además, se destaca que la crisis climática, con temperaturas en aumento y patrones de lluvia irregulares, agrava el riesgo de incendios, previsiblemente incrementándose entre un 14% y un 30% para finales del siglo.

Los especialistas también enfatizan la necesidad de integrar políticas agrícolas y forestales y de otorgar un mayor reconocimiento a los servicios ecosistémicos brindados por los bosques, que son fundamentales no solo para la conservación del medio ambiente, sino también para el desarrollo económico de las zonas rurales.