El uso de una mezcla de vinagre blanco, sal y lavavajillas ha ganado popularidad como método para eliminar malas hierbas en jardines, especialmente en áreas pavimentadas y con malas hierbas jóvenes. Esta combinación actúa secando las plantas al contacto gracias al ácido acético del vinagre. Sin embargo, es esencial aplicar esta mezcla con precaución, ya que su uso indiscriminado puede dañar el suelo, otras plantas y la fauna del jardín.
Se recomienda evitar el uso de esta mezcla en parterres o junto a plantas que se deseen conservar, debido a que puede alterar el equilibrio del ecosistema. La sal, además, puede acumularse en el suelo con efectos perjudiciales a largo plazo. Como señala la Royal Horticultural Society, el término "natural" no implica que un producto sea seguro para el entorno. Para aquellos interesados en preservar la biodiversidad, puede resultar beneficioso dejar algunas malas hierbas, ya que muchas son flores silvestres que apoyan a la fauna local. Por ello, aunque el uso de vinagre con sal y lavavajillas pueda ser una opción puntual, se aconseja priorizar métodos de jardinería más ecológicos y mantener áreas del jardín como hábitat natural.