Un estudio internacional, liderado por el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) y la Universidad de La Laguna (ULL), ha analizado más de 180 especies de plantas introducidas en Canarias, revelando que estas especies invasoras tienen una notable capacidad para adaptarse a climas distintos de sus áreas de origen. Los resultados sugieren que el éxito de estas plantas no se explica únicamente por su parentesco con la flora nativa o la similitud climática, como se planteaba en teorías previas.

A través de un análisis exhaustivo que incluye relaciones filogenéticas y modelos climáticos de alta resolución, los investigadores encontraron que más de un tercio de las especies estudiadas se establecen en condiciones climáticas que difieren significativamente de su distribución natural. Así, especies como Andryala laxiflora ejemplifican esta capacidad de expansión del nicho climático, lo que plantea nuevos desafíos en la gestión de invasiones biológicas, que son una de las principales amenazas para la biodiversidad en islas como Canarias.

Los autores del estudio enfatizan que la flexibilidad ecológica observada en estas especies debería incorporarse en los modelos de evaluación del riesgo, para desarrollar estrategias más efectivas de prevención y conservación. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para el tratamiento de especies invasoras en entornos insulares y en otras regiones del mundo.