Un estudio internacional, liderado por el grupo Tramas del IESA-CSIC, ha confirmado la existencia de dos especies de conejo en la península Ibérica: el conejo ibérico (Oryctolagus algirus) y el conejo europeo (Oryctolagus cuniculus). Este hallazgo ofrece una visión más completa de la diversidad biológica de la región, donde el conejo ibérico se distribuye por el oeste español y Portugal, mientras que el conejo europeo se encuentra principalmente en el este español y ha sido introducido en diversas partes del mundo.
Esta investigación, que abarca diferentes disciplinas, ha mostrado que las características genéticas, morfológicas y ecológicas entre ambas especies son significativas. Por ejemplo, el conejo ibérico es más pequeño y tiene una tasa de reproducción menor que su contraparte europea. La distinción entre las especies, que se separaron hace dos millones de años, permitirá mejorar las estrategias de conservación, gestión y seguimiento, lo cual es crucial dado que el conejo ibérico enfrenta un declive poblacional notable, a diferencia del conejo europeo que mantiene poblaciones estables.
Reconocer a estas dos especies como distintas es esencial para aplicar medidas de conservación específicas y evaluar correctamente su estado de preservación, lo que garantizará su supervivencia en los ecosistemas mediterráneos, donde juegan un papel crucial como presa principal para numerosas especies de depredadores, incluidos el lince ibérico.