La problemática de los atropellos de fauna en carreteras ha sido tematizada por Joan Pino, catedrático de Ecología, quien destaca que las carreteras son las que invaden los hábitats de especies como los jabalíes y corzos. Según el MITECO, las infraestructuras de transporte pueden impactar a hasta 55 millones de vertebrados al año, y la DGT reportó más de 36.000 siniestros con animales en 2024.

Pino resalta que la fragmentación de los ecosistemas causada por las carreteras presenta graves consecuencias, no solo en términos de atropellos, sino también en la alteración del comportamiento y la comunicación entre especies. Investigaciones demuestran que el ruido de los vehículos afecta el canto de las aves, mientras que la presencia de cristales en edificaciones provoca la muerte de millones de aves a nivel mundial. Por ello, se requieren diseños arquitectónicos que eviten estos problemas.

Existen soluciones efectivas, como ecoductos, pasos de fauna y sistemas de señalización inteligente, que pueden implementarse para mitigar la mortalidad de animales y restaurar la conectividad de los ecosistemas. Se hace un llamado a que el urbanismo contemple no solo la movilidad humana, sino también las necesidades de la fauna que cohabita en nuestro entorno.