Cataluña ha adoptado la exigencia de implementar planes de gestión forestal para combatir el incremento de grandes incendios que afecta a sus montañas y bosques, vitales para la biodiversidad y calidad de vida de los habitantes. La Generalitat reconoce que el cambio climático, junto con prácticas humanas inadecuadas, ha multiplicado la vulnerabilidad del territorio ante estos desastres. En respuesta, se propone una estrategia a largo plazo que promueva la colaboración entre propietarios, agricultores y administraciones locales.

Entre las medidas planteadas, se destacan 14 ejes de confinamiento que funcionarán como franjas de protección para limitar la propagación del fuego. Estos se complementarán con la obligación de que todos los municipios cuenten con un plan de prevención de incendios, respaldado por subvenciones de la administración autonómica. Con esfuerzos coordinados y un enfoque preventivo, el Govern espera mejorar la resiliencia de los bosques catalanes frente a futuros retos climáticos, asegurando así la protección de sus recursos naturales y la seguridad de sus habitantes.