Un equipo del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) ha encontrado un ecosistema en la fosa Perú-Chile que prescinde del metano, utilizando procesos basados en el azufre para sostener la vida a 2,5 kilómetros de profundidad. Este descubrimiento desafía la noción tradicional de los ecosistemas oceánicos, donde el metano se considera fundamental para la existencia de comunidades biológicas. En su lugar, los microorganismos de este entorno han desarrollado adaptaciones específicas para sobrevivir mediante ciclos químicos alternativos.
Las investigaciones revelan un sistema biogeoquímico altamente activo, basado en la oxidación y reducción del azufre, capaz de mantener comunidades complejas sin depender de la materia orgánica. Este ecosistema, a su vez, abre nuevas perspectivas sobre la posibilidad de vida en condiciones extremas, tanto en la Tierra como en otros cuerpos celestes del sistema solar que presentan ambientes similares. La singularidad de este entorno refuerza la importancia de seguir explorando el océano profundo, un recurso invaluable para entender la evolución y los límites de la vida.