El informe sobre el Estado del Clima en Europa de 2025 presenta un panorama alarmante donde más del 95% del continente experimentó temperaturas superiores a las históricas. Este calentamiento ha desencadenado efectos devastadores como sequías y catastróficos incendios forestales. En particular, la ola de calor que afectó a la región de Escandinavia estuvo marcada por temperaturas extremadamente altas que se mantuvieron durante 25 días, y se registraron máximas de hasta 34,9 °C en Fennoscandia. En total, más de un millón de hectáreas fueron arrasadas por incendios, con España liderando en emisiones. Un notable incendio en Zamora devastó aproximadamente 40.081 hectáreas, marcando un récord en el país desde que se iniciaron los registros en 1968.
Acompañando la situación de sequía, los océanos europeos alcanzaron la mayor temperatura en su superficie, afectando al 86% de la región y exacerbando condiciones climáticas extremas. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el sector energético mostró un desarrollo positivo, donde las energías renovables representaron el 46,4% de la demanda eléctrica, con la energía solar alcanzando un 12,5% de la generación total. Aún así, el informe destaca que el cambio climático es una realidad inmediata que demanda respuestas y adaptaciones urgentes para mitigar sus efectos.
La ola de calor y la sequía en 2025 también contrastan con las inundaciones extremas que se registraron en años anteriores. Aunque Europa enfrenta una creciente probabilidad de inundaciones intensas, el 2025 fue uno de los diez años más secos en el noroeste y centro de Europa. Según los investigadores, este patrón muestra la dualidad del cambio climático, donde sequías y lluvias extremas son diferentes manifestaciones del mismo fenómeno.