El año 2025 fue crítico para España, que sufrió un incremento drástico en días con temperaturas superiores a 32°C, alcanzando 50 días adicionales en comparación a la media habitual. Este cambio climático se enmarca dentro de una tendencia observada en Europa, donde el 95% del continente enfrentó temperaturas anómalas. El deshielo acelerado en el Ártico y el grave impacto sobre los glaciares y la nieve en Europa son preocupaciones crecientes.

Los incendios forestales en España resultaron particularmente devastadores, con más de 400,000 hectáreas quemadas, siendo el mayor incendio en Zamora el más extenso registrado desde 1968. Las emisiones de estos incidentes alcanzaron niveles récord, exacerbando la crisis ambiental. Adicionalmente, el mar Mediterráneo vio un aumento de temperatura que afectó gravemente a los ecosistemas marinos, especialmente a la planta endémica Posidonia oceanica, cuya supervivencia se ve amenazada por el calentamiento de las aguas. Las autoridades han respondido con planes como el Pacto de Emergencia Climática, buscando mejorar la adaptación a este contexto lleno de desafíos.