Las redes de hongos subterráneas conforman una vasta infraestructura biológica que interconecta plantas y ayuda a capturar carbono, según un estudio internacional publicado en Science. Con una extensión de 110 mil billones de kilómetros, estas estructuras juegan un papel vital en la biodiversidad, la agricultura y el equilibrio climático del planeta. Cada año, aproximadamente 1.000 millones de toneladas de carbono son transferidas desde las plantas hacia estos hongos, representando alrededor del 11 % de las emisiones anuales de CO₂.
Los investigadores destacan que la agricultura intensiva amenaza estas redes, ya que puede reducir su densidad en hasta un 50 % frente a los ecosistemas naturales. Esta disminución impacta negativamente en la retención de carbono, el reciclaje de nutrientes y la resistencia del suelo ante condiciones extremas, afectando directamente la fertilidad de los cultivos. Es urgente implementar regulaciones para proteger estos sistemas, que son cruciales para la seguridad alimentaria y la salud ambiental global. La investigación servirá como base para desarrollar estrategias de conservación más efectivas en el futuro.