Recientemente, el cierre del litoral en Llucmajor ha suscitado preocupaciones sobre la conservación de hábitats protegidos incluidos en la Red Natura 2000. Este cierre impide el paso por caminos tradicionales, lo que ha desviado el tránsito de excursionistas y ciclistas hacia zonas ecológicamente frágiles. Según el GOB (Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa), esta actuación podría tener impactos irreversibles en ecosistemas de alto valor ecológico, afectando particularmente especies y plantas sensibles al pisoteo y la alteración del terreno, como Limonium minutum y Euphorbia pythiusa.

El desvío del tránsito humano hacia áreas no habilitadas genera más presión sobre los hábitats, incrementando la erosión y deterioro de la biodiversidad local. Con la eliminación de vegetación autóctona para la instalación de vallados, los especialistas resaltan que esto no solo compromete el acceso a espacios naturales, sino que limita las posibilidades de regeneración del ecosistema. Además, el GOB ha cuestionado la legalidad de estos trabajos al señalar la ausencia de una evaluación ambiental previa, que sería obligatoria para cualquier intervención en estos espacios protegidos. La situación en Llucmajor pone de relieve la necesidad de reforzar la protección de los ecosistemas costeros frente a decisiones que amenazan su equilibrio y sostenibilidad.